Historia de la obsidiana

Obsidian History

De niño, tu padre era el emperador. En tu vida adulta temprana, te conviertes en uno de los generales más temibles y respetados de tu ejército, mientras que tu tío era emperador. A la edad de 35 años, asciendes al trono para convertirte en el líder más poderoso de cualquier civilización en las Américas.

Esta es la historia de cómo Obsidian tuvo el poder de crear al azteca más poderoso de todos los tiempos. También es una historia de cómo el éxito no debe conducir a la arrogancia o la complacencia.

 

Poder, sabiduría, confianza y respeto
Hace medio milenio, los aztecas eran los temibles guerreros del hemisferio occidental que crecían rápidamente y conquistaban todo.

Moctezuma era un niño nacido en un gran privilegio; su padre gobernó un imperio en constante expansión y Moctezuma siempre estuvo destinado a seguir el mismo camino.

Un joven Moctezuma estaba muy interesado en la idea del gobierno total. La capacidad de unir el poder físico del mundo real y el poder místico del inframundo. Desde muy joven, estaba claro que Moctezuma sería uno de los luchadores más temidos.

Sin embargo, Moctezuma sabía que el poder real e insuperable se encuentra en lo místico. El líder de la cultura azteca (Tlatoani) también era el sumo sacerdote, por lo que Moctezuma pasaba tanto tiempo libre con su padre y los demás sacerdotes principales para aprender.

El espejo de obsidiana era la principal herramienta para conectarse con los dioses y el inframundo. Una gran pieza de obsidiana negra pulida que medía 3 pies de diámetro formaba el gran espejo del sumo sacerdote. La obsidiana es lo que les dio a los gobernantes aztecas su verdadero poder. Los dioses ordenan sus voluntades a través del espejo, y los líderes fueron los únicos capaces de descifrar el mensaje.

Un líder azteca no solo era el guerrero más poderoso y temible; él era la cabeza tanto del soberano como del espiritual.

Moctezuma ascendió al trono azteca en 1502 y con su vida dedicada a la lucha y la sabiduría, hizo crecer el imperio hasta su punto más amplio.

Moctezuma podía hablar con los dioses como nadie antes que él, este era su mayor activo y, al final, su defecto fatal.

Hace casi exactamente 500 años. Moctezuma consultó su inmenso espejo de obsidiana: “¿Qué siguió para su gran imperio? ¿Adónde debería ir ahora?”

Esa mañana, el espejo le informó que el poderoso dios Quetzalcóatl regresaría del este. Este presagio coincidió con el cumpleaños de Quetzalcóatl en el calendario azteca de 52 años, por lo que debe haber sido correcto. Aquí es donde el poder divino y el conocimiento que todo lo ve de Moctezuma causaron la caída de toda una civilización.

Un año después, hombres extraños llegaron al este y él creyó que era el dios Quetzalcóatl, por lo que envió regalos de oro y plata. Pero, sus aliados cercanos le advirtieron que su vida estaba en peligro, él creía que sabía más que nadie. En dos años, su arrogancia había acabado con la civilización azteca.

La obsidiana le dio a Moctezuma poder, sabiduría, confianza y respeto. Sin embargo, también debería ser una lección de que todo esto no es nada sin humildad.

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